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EL RELIEVE DE LAS ISLAS CANARIAS


Las islas Canarias están situadas frente a la costa noroeste de África, a una distancia de 100 kilómetros, entre las coordenadas 27º 37' y 29º 25' de latitud norte y 13º 20' y 18º 10' de longitud oeste.


Canarias se compone de siete islas principales dispuestas de oeste a este. De origen volcánico, en general, el relieve de las islas es montañoso (el pico más alto está en Tenerife El Teide con 3.718 m. además es más alto de España) con una importante presencia de volcanes y con costas altas.




Canarias es un archipiélago volcánico muy reciente, con apenas 30 millones de años de antigüedad. Las islas se localizan en la placa africana, en la zona de contacto entre la corteza oceánica y la continental. La disposición de las islas refleja la red de fallas presentes en la corteza oceánica.

Durante la Era Terciaria, la compresión de materiales de las dos placas originó una serie de fallas a través de las que ascendió el magma, que dió origen a cada una de las islas. El resultado es un relieve volcánico joven y muy potente que se eleva varios miles de metros desde los fondos marinos hasta llegar a la superficie.

La historia geológica de las islas es muy compleja. Encontramos varias fases de coladas de lavas que dan un típico relieve volcánico. Durante las grandes glaciaciones, las Islas tuvieron un clima más árido que favoreció la erosión y la aparición de derrubios en las laderas y los barrancos.

Las costas son las más expuestas al ímpetu de la erosión, debido a la actividad marina. Hay pocas zonas de acumulación (aunque existen diferencias entre islas), lo que supone la existencia de pocas playas naturales. Predominan los grandes acantilados. Es destacable que Canarias es la región española con mayor longitud de costas: 1.583 km.



Los barrancos son muy característicos de las islas Canarias: se trata del cauce esporádico por donde se dirigen las aguas de lluvia. Su recorrido es corto, y generalmente tienen un perfil rectilíneo muy marcado. Su cauce está tapizado de derrubios arrastrados por las aguas.

Tal como hemos señalado, si algo caracteriza el relieve de las islas Canarias es su origen y actividad volcánica. A lo largo de la Historia se han contabilizado dieciocho erupciones históricas, como la de Timanfaya o la del volcán Teneguía en el año 1971, que ha sido la más reciente. Estas erupciones, además de transformar el relieve, alteran la línea de costa cuando la lava alcanza el mar.

El proceso originario del relieve oceánico es el siguiente: la lava (formada por rocas fundidas a gran temperatura procedentes del interior de la tierra) sale al exterior a través de un conducto llamado chimenea. En la superficie, la boca de la chimenea forma un cráter por el que se expulsan todos los materiales, tales como roca fundida, cenizas, barro y gases. La aglomeración de todos esos deshechos da lugar a unas acumulaciones que son los característicos conos volcánicos.

Otros elementos importantes del relieve canario son los siguientes:










Los tubos forman cuevas de varios kilómetros. Ej. la Cueva del Viento.












Las coladas de lava pueden formar el malpaís, una superficie áspera y agreste de residuos volcánicos. Ej. Malpaís de Güímar.














  • Las calderas de erosión que se abren en la cabecera de los barrancos como la de Taburiente.










La existencia de depósitos de acumulación eólica en las islas orientales, como las dunas de Fuerteventura.













Los grandes acantilados en muchos puntos de la línea de costa como el de los Gigantes.